Pintura

La maldición de Yahvé . 150 x 120. Oleo sobre lienzo, 2025.

Ya lo dijo Yahvé: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente… y nos pasó a chingar a todos.”
 Era lo que decía mi abuelo cada vez que uno se iba a trabajar. “La maldición de Yahvé”, le llamaba.
 Mi mamá, su hija, siempre me dijo que le rezara a San Judas Tadeo: “No te va a dar dinero, solo trabajo.”
 Le rezamos mi mamá, mi hermana, los del Cártel de Sinaloa y yo. San Judas, patrono de los casos difíciles, no pregunta por la índole del trabajo: sólo lo concede, a sabiendas de que aquí eso ya es un milagro.
 En Sinaloa se venera a Malverde, y en su capilla, pisando una montaña de monedas, está San Judas.
 No creo tener que explicarle a nadie que no sea, como decía el abuelo, cristiano y mexicano, la devoción firme que este país le tiene a Tonantzin Guadalupe y al sincretismo mágico-religioso que ella representa.
 ¿Qué hacen las madres en México?
 En 1891, el papa León XIII publicó Rerum Novarum, un documento que reconocía que el sistema estaba jodido y que los obreros tenían razón en quejarse. No pedía la revolución —Dios nos libre— pero hablaba de justicia social.
Ciento treinta años después, seguimos rezando por trabajo y con salarios que apenas alcanzan. El chiste se cuenta solo.


"Marys of the sea" como parte de la exposición En Mar Revueltoen Cenaduría Tierrablanca

Marys of the sea


Marys of the Sea (o Marías del mar ) es un tríptico que pinté en el 2023. El título viene de una canción de Tori Amos que se llama igual, y que, como estas pinturas, retoma las historias no oficiales de María Magdalena para hablar de algo propio. Esos relatos no aparecen en la Biblia pero sobreviven como tradición oral y mito. Según esta versión, después de la crucifixión, María Magdalena huyó de Jerusalén junto con María, la madre de Jesús, y María, su tía. Se dice que llegaron en una barca a las costas del sur de Francia y que ahí vivieron hasta el final de sus días. Incluso hay una cueva —la Sainte-Baume— donde María Magdalena supuestamente pasó sus últimos años como ermitaña.
El tríptico, un recurso común en el arte sacro, se usaba sobre todo en retablos medievales y renacentistas para narrar episodios religiosos distribuidos en tres escenas que funcionaban de manera conjunta. 
Este tríptico toma esa narrativa como un dispositivo simbólico. Cada una de las pinturas corresponde a un momento de ese recorrido imaginario.


 

  1. La calma. Inspirada en la primera escena donde aparece María Magdalena en los evangelios: cuando lava los pies de Jesús con sus lágrimas y cabello en casa de los fariseos. Un primer statement de amor y devoción de la original Chica Intensa.



2. La Huida. reinterpreta la huida de Jerusalén de la Magdalena, pero esta vez como un éxodo personal de Cholula a Culiacán. En ambos lados, el paisaje está en llamas. Esta María va de mal a peor.



3. La penitencia. Hay una versión de María Magdalena en la historia del arte que mezcla el mito de esta con el de María Egipcíaca, creando una meta María penitente que en las imágenes aparece cubierta de pelo, vagando por el desierto como castigo por sus pecados (de la carne). En esta versión, esa figura peluda vaga penitente por las dunas de Altata, Navolato, un lugar al que los locales van a pistear


Esta pintura es, como todas, un autorretrato. En realidad, es una especie de amalgama de Marías: por un lado, María Magdalena y, por otro, María Egipcíaca. Las dos comparten en la tradición cristiana la etiqueta de “pecadoras de la carne”, por lo cual aparecen representadas en varios momentos de la historia del arte casi como si fueran la misma. A María Egipcíaca se la muestra cubierta de pelo porque, según su leyenda, después de pasar años penando en el desierto, su ropa se desintegró y su cabello creció sobrenaturalmente para proteger su modestia. Los pintores medievales interpretaron este pasaje de manera literal y la retrataron como una criatura cubierta de vello, casi un primate.
Esta es una reinterpretación de esa imagen ya de por sí fantástica de la “María Magdalena peluda”, una representación común entre los siglos XV y XVI que fusiona los mitos de ambas Marías. Mientras muchos artistas optaban por la versión de la Magdalena penitente en el desierto, desnuda salvo por su larga cabellera, otros preferían imaginarla cubierta de vello corporal de pies a cabeza (excepto los pechos), creando así esa figura que podría describirse como una especie de yeti sexy, pero arrepentido de sus pecados.

Este cuadro retoma esa iconografía y la mezcla con mi propia imagen, como si todas estas Marías —la Magdalena, la Egipcíaca y yo— fuéramos una sola figura. ¿Qué más da una María más? En la historia, las mujeres somos intercambiables. Somos ingredientes en una gran licuadora de carne que cada tanto crea un cuerpo colectivo, disponible para ser símbolo, advertencia o propiedad.


nada es para siempre (2022)

Nada es para Siempre lleva ese título por la naturaleza efímera de las pinturas que la conforman, las cuales son una respuesta directa a la longevidad de las obras a las que, a su vez, hacen referencia. 

 Narcissus by Caravaggio, (c.1597–1599)

Leda and the Swan by Michelangelo (1530)

Venus with a Mirror  by Titian (c. 1555) 


 

Nunca se me ha dado bien la escritura académica y, siendo completamente honesta, puedo decir que la única razón por la que logré terminar la escuela de arte fue el deseo de crear y la disposición de trabajar. No creo que haya escrito ni un solo ensayo en cuatro años. Pero estuve ahí. Asistí a las clases de historia del arte. 

En fin. Me cuesta mucho intentar describir qué es esta exposición porque, en mi cabeza, es demasiadas cosas y, como ya dije, no soy buena escribiendo, así que en lugar de eso voy a tratar de contarte un poco sobre el proceso de pensamiento detrás de ella. 

Las pinturas de esta exposición hacen referencia a obras que ya existen en la historia del arte y que, hasta el día de hoy, se conservan en alguna institución. Todas fueron pintadas por hombres, y todos estos hombres fueron considerados maestros. Y por otro lado estoy yo, una artista emergente, mujer, y maestra de absolutamente nada. Ni siquiera tengo un estudio propio. Y eso me hace pensar en la enormidad del espacio que el museo me ha prestado. ¿Qué podría yo producir en cualquier estudio que consiguiera que fuera tan grande como este espacio? Así que decidí pintar directamente sobre las paredes del museo, lo que significa que la exposición será completamente temporal, y que al cabo de tres meses las paredes volverán a estar blancas, y ninguna institución destinará dinero a conservar ninguna de mis pinturas. 

Lo que hice con estas imágenes, en cuanto al contenido, fue modificarlas insertándome a mí misma en ellas. Al hacer esto, al cambiar al personaje principal en cada una de estas pinturas, creo que también cambia por completo su significado. 

Por ejemplo, el Narciso de Caravaggio: Narciso es, en la mitología griega, un relato de advertencia sobre la arrogancia y la vanidad. ¿Qué pasa cuando Narciso es una mujer? ¿Qué querría decir este nuevo relato hoy? 

Landscape with Charon Crossing the Styx by Joachim Patinir  (c. 1515–1524)


(very) small fragment of Hieronymus Bosch's  Garden of Earthly Delights

The Last Supper by Leonardo da Vinci (c. 1495–1498)


Bacchus and Ariadne  by Titian(1522–1523) 


 sitio específico como performance 


 

El aspecto más importante de esta exposición es el trabajo manual. 

En 2018, cuando aún estaba en la escuela, realicé una pieza de performance que consistía en pintar todos los días durante siete días, cada día por 12 horas. Con esto, quería abrir una conversación sobre preguntas en torno al trabajo artístico. Preguntas como: ¿por qué el trabajo manual está tan mal pagado en México si implica tanto desgaste físico? ¿Cuántas horas al día tiene que trabajar una persona para poder vivir? ¿Por qué ser artista no se considera un trabajo de verdad? ¿Es necesario que un artista tenga un resultado visual que mostrar para que su trabajo se considere legítimo? 

La pintura que resultó de esas 84 horas que duró el performance estuvo expuesta una semana, y luego se pintó encima. Supongo que se podría decir que fue como si nunca hubiera existido, pero en realidad nunca se fue de mi práctica. Cada vez que trabajo en una exposición site-specific, traigo conmigo esas mismas preguntas. 

Con Nada es para Siempre me propuse pintar las paredes del museo por mi cuenta en el plazo de un mes, trabajando 8 horas al día, como si fueran las horas normales de oficina de quienes trabajan en el museo. Para mí, este es el aspecto más importante de mi obra, porque es la parte que sólo pueden ver quienes habitan el espacio. En mi performance de 2018 fueron algunos maestros que se quedaban hasta tarde, los guardias de seguridad y el personal de limpieza, y en Nada es para Siempre fue muy parecido. 

Prensa

this fantasy ain't big enough for the both of us 

"Release me at sea, where my grandfather would've wanted to rest forever"
100cmx100cm
oil on canvas 

"Good Morning" 
2021
100cmx100cm
oil on canvas 

"Whatever matches are made of, I only know for certain that i am made of wax" 
2021
100cm x 100cm
Oil on canvas

"Bandit like me"
2021
80 x 150 cm
Oil on canvas 

"This Fantasy ain't big enough for the both of us"
2021
120 x 150 cms
Oil on canvas 

"Lover in a locket"
2021
30 x 30 cms
Oil on canvas

"Did i shave my legs for this?"
2021
85 x 150 cms
Oil on canvas

"To cease upon the midnight with no pain, While thou art pouring forth thy soul abroad in such an ecstasy" 
2021
120 x 150 cms 
Oil on canvas 

 
El 2021 comenzó con esta exposición individual en Más Allá (Puebla), en colaboración con Impornta Lab (Cholula). Es una exploración más profunda de la pintura al óleo y del tema de la fresa: sus miedos, esperanzas, deseos y una forma alternativa en la que descubrí que mis collages digitales podían existir en el mundo tridimensional. 
Con esta serie de pinturas quise explorar una fantasía dentro de otra fantasía: ¿sobre qué fantasea un alter ego fantasioso? 


Prensa

Lienzos 

 No considero la pintura sobre lienzo como mi práctica principal, sino como un medio para un fin. Es una forma de vender y sostenerme como artista, así como una manera de expandirme más allá de mis prácticas centrales, que son la creación y modificación de imágenes a través del collage digital y la pintura y el dibujo a gran escala site-specific


Sleeps with butterflies (2021)

oil on canvas 
70x70 cm

Leda and the swan II (2022)

oil on canvas 
70x100 cms

Part 1 (of Leda and the swan) (2022)

50x60 cms
oil on canvas 

Strawberry Blonde (2022)

oil on canvas 
70x100 cms

Noroeste Caliente (2020)

 

100x100 cms
Oil on canvas 


La vida es sueño y los sueños sueños son (2020)

 

100x100
oil on canvas 


Both sides now (2020) 


 

100x100
oil on canvas 


Party pooper (2020)

oil on canvas 
100x100 cms

Trabajo de residencia

 

Hice estas cinco pinturas durante mi estancia en una residencia artística para una conocida galería en la Ciudad de México. La experiencia fue, por decir algo, un aprendizaje. La rutina fue realmente lo que mas  permeó en mi. Cada día me levantaba antes de que saliera el sol para prepararme y cruzar la ciudad en transporte público, desde donde me estaba quedando hasta la galería donde pintaba. Ya he mencionado antes que mi práctica explora el acto de pintar entendido como labor, como trabajo, y esos trayectos diarios me hicieron sentirlo aún más. Por las mañanas viajaba con la gente que iba a sus empleos y por las tardes regresaba con la marejada de trabajadores que por fin volvían a casa. Ser parte de ese éxodo cotidiano me hizo mirar mi pintura desde esa misma perspectiva: también es trabajo-trabajo.
En ese tiempo también estaba pensando mucho en el tacto: en el contacto entre pieles, pero también en el contacto con la naturaleza. Me interesaba hablar de la falta de contacto, de cariño, de cómo se siente esa ausencia en el cuerpo y en el entorno. Pero, al final, ese tema se fue quedando en segundo plano. Lo que realmente permeó estas pinturas fue la ciudad misma: su ritmo, sus trayectos interminables, la manera en que se paraliza cuando llueve...